Diez días para dos, solo adultos: la selva y las termas del Arenal, y después las playas de Guanacaste. Cenas a la luz de las velas, momentos de spa y habitaciones elegidas por su privacidad.
El itinerario equilibra mañanas lentas con la dosis justa de aventura — cascadas, puentes colgantes, velero al atardecer.



